Factores de riesgo cardiovascular en pacientes con Trastorno Mental Grave

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Los pacientes que padecen algún Trastorno Mental Grave (Esquizofrenia, Trastorno Bipolar, Trastornos Psicóticos…) tienen una esperanza de vida sensiblemente inferior a los que no padecen estos trastornos. Los motivos para que esto sea así son varios, aunque se resumirían en que hablamos de una población con clara tendencia a la inactividad, y, en consecuencia, a poder desarrollar problemática como obesidad, diabetes mellitus, que aumentan las posibilidades de muerte por causa cardiovascular.

Hay que entender que, en muchos casos, la inactividad es un síntoma propio de la enfermedad mental. Es decir, los pacientes no son unos vagos que no desean hacer ejercicio, pero la apatía y la falta de iniciativa son problemas que no pueden evitar. Un tratamiento adecuado puede mejorar esta sintomatología, pero el especialista debe supervisar siempre que esto sea así, y no limitarse a supervisar la evolución del paciente en lo que refiere estrictamente a su especialidad.

Así, es importante que se explique al paciente la necesidad de llevar a cabo una vida lo más saludable posible, con el fin de evitar las complicaciones que para su salud se pueden derivar de una inactividad marcada. A esto, hay que sumarle que los pacientes con Trastorno Mental Grave son una población con un consumo de tabaco muy por encima de la media, lo que también ayuda a entender el por qué de esa menor esperanza de vida que comentábamos al principio.

Además, algunos de los tratamientos que se pautan pueden ayudar a ese aumento de peso, o la aparición de lo que en medicina se conoce como Síndrome Metabólico, por lo que el médico debe estar muy pendiente de la evolución del paciente en ese sentido, además de revisar concienzudamente la necesidad de cambiar la pauta terapéutica, incluso a veces en casos en los que la evolución puramente psiquíatrica sea adecuada. En resumen, tener en cuenta que un paciente no viene dividido por partes: la del psiquiatra, la del endocrino, la del cardiólogo, sino que se trata de una persona que debemos tratar en su conjunto.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

La enfermedad mental no comete crímenes

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Es algo muy habitual. El hecho de encontrarnos en las noticias con que «un esquizofrénico», «un bipolar» o «un deprimido» ha cometido algún tipo de crimen. Asociando directamente la enfermedad mental con el potencial delictivo, en algo que, además de no ser cierto, favorece enormemente el mantenimiento del estigma de los pacientes con problemas de salud mental.

De la misma forma en la que la mayoría de los carniceros no utilizan sus utensilios de trabajo para cometer asesinatos, y teniendo en cuenta que la profesión que ejercía un criminal no suele ser dato de interés a la hora de narrar el crimen, tampoco debería serlo si padece o no una enfermedad. En el caso de que, por ejemplo, en la reciente tragedia del accidente de aviación de los Alpes, exista la presunción de que una persona al volante de un avión tuviese antecedentes depresivos, asociar eso a un potencial criminal es jugar con el sensacionalismo ante miles de personas con problemas similares.

Del mismo modo, si nos encontramos con una persona que sufre esquizofrenia y comete un asesinato, siempre se recalca eso de: «padecía Esquizofrenia», como asociando la enfermedad a un mayor índice de peligrosidad. ¿Son los esquizofrénicos personas peligrosas?. La respuesta es un rotundo no. Es más, es mucho más habitual encontrarse a una persona que padece esquizofrenia y que no sale de su casa por miedo a que los demás le podamos hacer daño, que quede aislada durante años, a una que llegue a resultar realmente agresiva. Para la mayoría de los esquizofrénicos los que podemos ser peligrosos somos nosotros, siendo ese un signo característico de la enfermedad.

Otra cosa es que, en un momento dado, una enfermedad mental pueda servir de atenuante en algún caso delictivo. Si una persona escucha voces que le ordenan destrozar las lunas de tres escaparates, probablemente el tipo de condena que deba cumplir sea distinta a uno que lo hace de forma deliberada. Pero la creencia popular de que simular una enfermedad mental para librarse de la cárcel es fácil resulta claramente equivocada.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
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alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

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