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Acerca de dralbertoramos

Médico Especialista en Psiquiatría. Psiquiatría del adulto e infanto-juvenil. Ansiedad, Depresión, Adicciones, T. Bipolar, Esquizofrenia y otras psicosis, Demencias, TDAH del niño y del adulto. Trabajé en el Sergas en el Servicio de Psiquiatría de A Coruña. Actualmente también desarrollo mi actividad profesional en el Sanatorio La Robleda. Colaboré en el Programa para la Detección Precoz del Trastorno Bipolar del Zucker Hillside Hospital de New York.

El dolor y sus consecuencias psiquiátricas

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¿En psiquiatría se trata el dolor? Pues la respuesta simple e inmediata es que no. Pero hay matices de cierta importancia. Existen patologías cuya causa todavía no conocemos con exactitud, como pudiera ser el caso de la fibromialgia, en el que los dolores en ocasiones pueden tener algún tipo de explicación subyacente de origen ansioso, depresivo o similar. Es decir, que puede existir algún tipo de sintomatología psiquiátrica que se manifieste en forma de somatización, de dolor físico.

Además, la propia ansiedad favorece la tensión corporal, la rigidez, lo que podría ocasionar casos de contracturas musculares, dolores cervicales, etc. En casos así no siempre resulta sencillo diferenciar un inicio puramente físico de aquel que pueda tener origen psiquiátrico, y hay que ser cuidadosos a la hora de notificar al paciente de que lo que le pasa puede explicarse por algo que escapa a lo somático, ya que puede sentirse de algún modo atacado, o creer que se le acusa de fingir.

En España hasta ocho millones de personas sufren dolor, siendo las mayores de 60 años la que lo sufren en mayor cuantía, pero existiendo numerosísimos casos en cualquier franja de edad. Las mujeres lo padecen en medida ligeramente superior a los hombres. Incluso entre las personas en las que no se encuentra ningún tipo de causa psiquiátrica para el inicio del sufrimiento de dolor, cuando este se padece durante plazos de varios meses, o no se encuentra una solución al mismo, habitualmente pueden iniciarse procesos de sintomatología depresiva, sensación de desesperanza y tendencia al desánimo y apatía.

Evidentemente, no todo aquel que sufra dolor debe acudir al psiquiatra. En principio el profesional de referencia será otro, y debemos tener en cuenta su punto de vista. Además, los familiares pueden darnos la voz de alarma si entienden que ese dolor empieza a tener repercusiones psiquiátricas o si, de alguna forma, entienden que estas ya existían antes y derivaron en la aparición de somatizaciones.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

La comorbilidad en psiquiatría: ¿qué significa? ¿qué implica?

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Definiríamos comorbilidad como la posibilidad de padecer varios trastornos a la vez, por mucho que entendamos uno como el principal (habitualmente el que se diagnostica en primer lugar, o el de mayor gravedad) y los efectos que producen estas segundas enfermedades sobre la principal. En psiquiatría es muy habitual que pacientes que inician consulta por un trastorno en concreto sufran algún otro adyacente.

De algunos casos ya os hemos hablado, como de la comorbilidad existente en el alcoholismo, donde encontramos a pacientes que muy a menudo sufren trastornos depresivos, demencias u otras adicciones a mayores. En el caso de patologías como el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), es muy habitual que los pacientes acaben desarrollando sintomatología psicótica o depresiva. Existen muchos estudios interesantes al respecto, uno de los mejor estructurados es muy reciente, de un equipo sueco, en el que se asocia el TOC con mayor probabilidad de paceder Esquizofrenia y Trastorno Bipolar, también en familiares de primer y segundo grado.

Quizás por las muchas cosas que todavía nos faltan por conocer en la medicina en general, pero particularmente en la psiquiatría (hace relativamente poco que se realizan estudios eficientes en nuestra especialidad), las enfermedades van mutando. Más concretamente, lo que va cambiando son los diagnósticos. Así, es habitual que un paciente que en un principio parece sufrir un determinado cuadro, vea como durante su evolución ese cuadro pueda adecuarse más a otras explicaciones, u, obviamente, desaparecer. De ahí que sea especialmente importante mantener un adecuado seguimiento, y no quedarse solamente en el nombre que pongamos a una determinada enfermedad en un determinado momento.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.