El dolor y sus consecuencias psiquiátricas

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¿En psiquiatría se trata el dolor? Pues la respuesta simple e inmediata es que no. Pero hay matices de cierta importancia. Existen patologías cuya causa todavía no conocemos con exactitud, como pudiera ser el caso de la fibromialgia, en el que los dolores en ocasiones pueden tener algún tipo de explicación subyacente de origen ansioso, depresivo o similar. Es decir, que puede existir algún tipo de sintomatología psiquiátrica que se manifieste en forma de somatización, de dolor físico.

Además, la propia ansiedad favorece la tensión corporal, la rigidez, lo que podría ocasionar casos de contracturas musculares, dolores cervicales, etc. En casos así no siempre resulta sencillo diferenciar un inicio puramente físico de aquel que pueda tener origen psiquiátrico, y hay que ser cuidadosos a la hora de notificar al paciente de que lo que le pasa puede explicarse por algo que escapa a lo somático, ya que puede sentirse de algún modo atacado, o creer que se le acusa de fingir.

En España hasta ocho millones de personas sufren dolor, siendo las mayores de 60 años la que lo sufren en mayor cuantía, pero existiendo numerosísimos casos en cualquier franja de edad. Las mujeres lo padecen en medida ligeramente superior a los hombres. Incluso entre las personas en las que no se encuentra ningún tipo de causa psiquiátrica para el inicio del sufrimiento de dolor, cuando este se padece durante plazos de varios meses, o no se encuentra una solución al mismo, habitualmente pueden iniciarse procesos de sintomatología depresiva, sensación de desesperanza y tendencia al desánimo y apatía.

Evidentemente, no todo aquel que sufra dolor debe acudir al psiquiatra. En principio el profesional de referencia será otro, y debemos tener en cuenta su punto de vista. Además, los familiares pueden darnos la voz de alarma si entienden que ese dolor empieza a tener repercusiones psiquiátricas o si, de alguna forma, entienden que estas ya existían antes y derivaron en la aparición de somatizaciones.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

Las enfermedades psiquiátricas y sus consecuencias en la salud física

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A menudo se presentan cuadros de causa psiquiátrica que, aparentemente, se manifiestan con problemas de salud física. Es difícil entender la una sin la otra, ya que este camino también se recorre en el sentido contrario, por lo que deberíamos entender el concepto de salud como un bienestar físico y mental (además, incluso, de social).

Enfermedades somáticas (físicas) como alteraciones en los niveles de ciertas hormonas, problemas neurológicos, reumatológicos, etc, pueden presentarse con distintos síntomas que inviten a pensar en una causa psiquiátrica del proceso. Los problemas tiroideos, las primeras fases de una demencia, la fibromialgia, o incluso enfermedades como la diabetes o el lupus pueden presentar síntomas como ansiedad o bajo ánimo.

Del mismo modo, si un cuadro psiquiátrico no es convenientemente diagnosticado y atendido, el paciente puede presentar físicos de mayor o menor relevancia. A un grupo de estos síntomas físicos los llamamos somatizaciones, es decir, presencia de síntomas físicos sin un problema identificable tras realizarse los estudios pertinentes. Pero en muchos otros casos los trastornos físicos secundarios a problemática psiquiátrica sí son evidenciables.

A este nivel, por ejemplo, se ha observado en un reciente estudio alemán la relación entre la ansiedad que provoca el miedo a perder el trabajo y el aumento del riesgo de padecer asma. Esto es, aunque no se ha podido demostrar firmemente que la ansiedad derive en asma, sí se ha observado que los individuos que más temían por la pérdida de su empleo presentaban mayor riesgo de patología asmática que los que sentían que su trabajo no corría peligro, tras dos años de seguimiento.

Esto redunda en la idea inicial: tanto el apartado físico como el psiquiátrico deben ser entendidos como un todo, no como entes separados. De no hacerlo, correríamos el riesgo de no tratar convenientemente al paciente.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

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