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Acerca de dralbertoramos

Médico Especialista en Psiquiatría. Psiquiatría del adulto e infanto-juvenil. Ansiedad, Depresión, Adicciones, T. Bipolar, Esquizofrenia y otras psicosis, Demencias, TDAH del niño y del adulto. Trabajé en el Sergas en el Servicio de Psiquiatría de A Coruña. Actualmente también desarrollo mi actividad profesional en el Sanatorio La Robleda. Colaboré en el Programa para la Detección Precoz del Trastorno Bipolar del Zucker Hillside Hospital de New York.

La depresión y el riesgo de suicidio

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Existen ciertos tabús en el mundo de la medicina, como en cualquier otro campo de la vida. En ese sentido, si a menudo escuchamos o leemos que una persona ha fallecido tras padecer «una larga enfermedad», como si nombrar el Cáncer fuese algo peligroso, en la psiquiatría nos encontramos con que el suicidio es un aspecto del que a la sociedad le cuesta mucho hablar.

No debiera ser así, sobre todo teniendo en cuenta que no nos referimos a algo ocasional o excepcional, ya que las muertes por suicidio alcanzan en torno al millón a nivel mundial todos los años, y en algunos rangos de edad, como los adultos entre 25 y 45 años están continuamente entre las mayores causas de muerte (en ocasiones, llegan a ser la mayor). Sin embargo, nos encontramos campañas cumplidamente subvencionadas para intentar reducir las muertes en accidente de tráfico, por ejemplo, cuando las muertes por suicidio intentan silenciarse.

El suicidio se asocia, obviamente, a patología psiquiátrica previa. Así, personas que padecen procesos depresivos de intensidad moderada-grave, u otras patologías como el Trastorno por Uso de Sustancias, a menudo hacen planes de muerte (sin que eso conlleve necesariamente un intento real de suicidio), y no pocos intentan llevar esos planes a cabo. Las depresiones que además se asocian con enfermedades físicas aumentan el riesgo de suicidio, ante las expectativas de una calidad de vida incierta por parte del paciente.

En España, la tasa de suicidio ha ido aumentando considerablemente en los últimos años (un aumento de casi el 20% desde 2011 a 2013, apenas dos años). Aunque no conviene ser sensacionalista con estos datos, intentar silenciarlos por no crear alarma social no parece buena idea. En Galicia, además, esas tasas están (salvo en el caso de la provincia de Pontevedra) entre las más elevadas del Estado.

Aunque existen tasas de suicidio a tener en cuenta en todos los rangos de edad, los ancianos son las personas que mayor riesgo presentan. Esto se puede justificar por una alta prevalencia de sintomatología depresiva, un mayor índice de soledad (la vida en pareja se entiende como factor protector), y una elevada presencia de enfermedades físicas que puedan reducir la esperanza de vida.

Prevenir absolutamente el suicidio no es posible, pero conviene buscar ayuda ante cualquier tipo de proceso que pueda alertarnos sobre que una persona pueda estar planteándose esa posibiliada. A menudo, actuando a tiempo se evitarán males mayores, ya que los procesos no tratados son los que mayor índice de suicidio presentan.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

La telemedicina, ¿el futuro de la psiquiatría?

Consulta

Llevamos años discutiendo la posibilidad de incorporar las nuevas tecnologías a la medicina en general, y a la psiquiatría en particular. Aunque el término está por pulir, sería lo que llamamos telemedicina, y consistiría, entre otras cosas, en mantener consultas a distancia, utilizando las opciones que internet da hoy en día.

Se trata de un recurso delicado, pero que podría ser de utilidad en algunos casos. En principio, la mejor alianza terapéutica se establece con el médico y el paciente en la misma consulta, pero en casos de movilidad reducida, acceso complicado a transporte o cambios de domicilio, una vez la relación de confianza médico-paciente es adecuada pueden ser casos en los que las consultas por videoconferencia, por ejemplo, pueden ser un buen recurso.

Se da la dificultad añadida de que en muchos casos, los pacientes de edades avanzadas no tienen los conocimientos suficientes para establecer este tipo de consultas, y necesitarían un proceso de aprendizaje previo.

En todo caso, las nuevas tecnologías no se limitarían al mero proceso de la consulta médica. Se está trabajando en el uso de aplicaciones móviles para supervisar las tomas de tratamiento, para establecer agendas terapéuticas o incluso en la ayuda al diagnóstico de episodios depresivos en gente que vive sola, principalmente en ancianos, estudiando su índice de movimiento diario mediante dispositivos colocados en sus antebrazos.

No podemos, a día de hoy, hablar de la telemedicina como una alternativa absolutamente real y solvente en la psiquiatría, si bien conviene estar atentos a toda la ayuda que nos puede ir ofreciendo y, en algunos casos determinados, empezar a trabajar de forma natural con ayudas como la teleconferencia.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.