Los trastornos autistas aumentan en torno a un 10-17% al año

autismo

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA), o el autismo, como se conoce mayoritariamente en la sociedad, son unos trastornos del neurodesarrollo que aparecen durante los primeros años de la infancia, y que en muchos casos lastran de forma importante la calidad de vida del paciente. Éste presenta unas carencias en cuanto a la comunicación e interacción social, patrones repetitivos y restrictivos del pensamiento, intereses extraños o poco acordes con su edad, etc.

Para que un paciente con autismo pueda presentar una vida lo más normalizada posible, es vital que el diagnóstico sea lo más precoz posible, ya que el trabajo que se realiza en su tratamiento, a tan tempranas edades, es fundamental. En dicho tratamiento están involucradas diferentes disciplinas (psiquiatras, psicólogos, pedagogos, profesores…), que pueden conseguir, con ayuda del paciente y su familia, que el funcionamiento personal y social de las personas con TEA sea satisfactorio.

Es cierto que hay diferentes grados de autismo. En psiquiatría hablamos de tres, en función del tipo de ayuda que necesiten. Aquellos que presentan un funcionamiento más bajo, a menudo precisan apoyo psiquiátrico más incisivo, pues pueden presentar alteraciones de conducta más pronunciadas, importante angustia y ansiedad, etc.

El diagnóstico de TEA aumenta a un ritmo de en torno a 10-17% al año. Esto, como sucede en el caso de otras patologías, se debe en parte al mejor conocimiento de la enfermedad, que permite un diagnóstico más precoz. Pero también se estima que la contaminación ambiental y los desequilibrios nutricionales en etapas tempranas del embarazo, cuando el cerebro está en pleno desarrollo y es extremadamente vulnerable puede ser fundamental para acabar padeciéndolo.

Como siempre en psiquiatría, pero de forma especial con los niños, ante la sospecha de que nuestro hijo pueda padecer algún tipo de trastorno (no interactúa con niños en el parque, sufre un retraso en el aprendizaje, en el habla, en empezar a andar, juega de forma poco normalizada, etc) es fundamental ponernos cuanto antes en contacto con un especialista.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

Los cinco principales signos de presencia de Alzheimer

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El incremento de la esperanza de vida junto con el mayor conocimiento de la Enfermedad del Alzheimer han hecho que su diagnóstico haya aumentado en las últimas décadas. Siempre es positivo acudir a un especialista cuando se presentan dudas, para evitar un autodignóstico precoz o erróneo. En cualquier caso, para ayudar a aquellas personas a quien la sospecha de que pueden tener la enfermedad les genere ansiedad, señalamos algunos signos que deberían ser motivo de consulta a un médico.

1. Es habitual que las personas olvidadizas no puedan recordar detalles como el nombre de una persona. En el caso de los enfermos de Alzheimer esos detalles suelen coincidir con una ausencia de contexto, es decir, no sólo olvidan el nombre de la persona sino también quien es.

2. A todos nos ha pasado alguna vez (o muchas) ir a hacer la compra y olvidarse algún producto. La diferencia de estos fallos de memoria con las situaciones a las que se enfrenta un enfermo es que para ellos la realización de estas tareas cotidianas, como hacer la compra, se vuelve muy dificil o incluso imposible. Se vuelve además incapaz de tomar decisiones y aceptar responsabilidades.

3. Otros signos asociados a la enfermedad son los cambios de humor, como irritabilidad y recelo, y la desorientación. Ejemplo de este último caso sería que una persona se prepare para ir a trabajar cuando ya está jubilada o perderse en un lugar que le es familiar

4. Un enfermo de Alzheimer muestra también signos de depresión y, a veces, un comportamiento agresivo. Es común que pierdan interés por aficiones que habían desarrolado siempre o temas habituales en su ocio.

5. Uno de los primeros signos de la presencia de la enfermedad es el deterioro del lenguaje, que se hace más patente con su evolución. Al principio pueden ser enmascaradas por el paciente pero se puede notar una disminución de la riqueza del lenguaje y en explicaciones cada vez más dubitativas e imprecisas.

En resumen, ante un cambio sobre la personalidad previa, y sobre todo una pérdida de funcionalidad (hace menos cosas de forma eficiente, tiende a aislarse un poco más, precisa de supervisión en actividades que antes hacía por cuenta propia), la idea de consultar a un especialista debería estar en nuestra mente.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

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