¿Es posible recetar fármacos para patologías en las que no están indicados?

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Es habitual que los pacientes, al leer los prospectos o buscar información en internet, puedan observar que el fármaco que le han recetado no parezca corresponderse con la patología que padecen. Lo cierto es que eso se trata de una práctica bastante habitual en varias especialidades médicas, pero particularmente en la psiquiatría, donde hasta el 50% de los pacientes (más en patologías como las adicciones) pueden ver prescritos fármacos fuera de indicación.

Los motivos para prescribir un fármaco fuera de indicación son varios: escasa oferta para ciertas patologías, rapidez de difusión del conocimiento científico (por encima de la velocidad de los trámites burocráticos), o la preferencia ante otros fármacos que sí puedan estar indicados, pero que por un motivo u otro no veamos convenientes para el paciente en cuestión.

Ante esta práctica, volvemos a un tema fundamental: la comunicación con el paciente. Un médico nunca debe tratar al enfermo como un sujeto pasivo, que tiene que obedecer sus indicaciones sin rechistar. Es de vital importancia explicar la decisión tomada, por qué se toma, qué efectos secundarios pueden aparecer, etc. Es fundamental dar todas estas respuestas porque necesitamos que el paciente confíe en el médico, y en la posibilidad de comunicarse libre y cómodamente con él.

Así, por poner un ejemplo, en muchas ocasiones podemos vernos beneficiados del uso de antipsicóticos a bajas dosis para pacientes que no tienen una psicosis, pero eso debemos expliarlo antes de que el paciente llegue a conclusiones equivocadas buscando información de forma autónoma.

Además, debemos destacar que las indicaciones para los medicamentos pueden variar en función de la Agencia que se utilice como guía, lo que debe dar margen a la confianza en la buena praxis del especialista.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

Los ancianos son especialmente vulnerables a la ludopatía

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El juego patológico, o ludopatía, como conocemos mayoritariamente a este trastorno, es un comportamiento en el que la persona que lo padece se relaciona de forma persistente y recurrente con el acto de jugar. Esto le lleva a una excesiva preocupación por el juego, a la necesidad de apostar progresivamente más dinero, y a una sensación de fracaso ante las repetidas tentativas del abandono del hábito.

En este sentido, la ludopatía no se diferencia en exceso de otras patologías adictivas, como el alcoholismo o la dependencia a otras sustancias. Es más, es muy habitual que la adicción al juego se muestre como acompañante a otro tipo de dependencias, siendo casi más extraño que se presente como un trastorno en solitario.

Habitualmente asociamos la ludopatía con gente de mediana edad, generalmente varones (en nuestra sociedad, son ellos los que la padecen en un 66% de los casos). Aunque no deja de ser cierto, hay un repunte de la prevalencia de este trastorno a partir de los 65 años. Los motivos habitualmente suelen tener que ver con los cambios de rol a esas edades: la jubilación, la pérdida de la pareja o dificultades relacionales con los hijos.

Esto hace que, además, las personas que padecen ludopatía estén en mayor riesgo de presentar episodios depresivos. Tengamos en cuenta que, como ya habíamos comentado, la depresión en ancianos es particularmente grave, siendo sus potenciales consecuencias más comprometidas.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

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