El TDAH y el maltrato infantil

maltrato

Sobre el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ya he hablado. Como dije, se trata de una patología controvertida, tanto por lo que todavía queda por conocer de ella, como por la población a la que afecta mayoritariamente. Hablamos de un trastorno que se empieza a sufrir en la infancia y adolescencia, por lo que decidir si dar tratamiento farmacológico a un niño o no hacerlo es especialmente delicado.

Además, es importante no limitarse a ver la sintomatología del niño únicamente. En muchos casos, hay patrones familiares que pueden modificarse para que, si no conseguir una completa recuperación del niño, sí al menos facilitar mucho su correcta evolución. Seguramente ese deba ser el primer paso, antes de decidir si es necesario añadir un fármaco, o si con cambiar esas pautas de comportamiento familiar puede ser suficiente.

Necesitamos realizar un correcto diagnóstico diferencial. Es decir, explorar todas las posibles causas de que el niño o adolescente muestre conductas de impulsividad, irritabilidad, inatención. Así, no debemos correr el riesgo de etiquetar como TDAH procesos que cursan con algún tipo de maltrato, ya sea este físico, psíquico o sexual en cualquiera de los ámbitos en los que se desenvuelve el niño, y que por desgracia son más habituales de lo que pueda parecer. También otros trastornos como anemias, problemas del sueño, hipoacusias, etc, pueden cursar con sintomatología similar al TDAH, por lo que una entrevista rigurosa y completa es especialmente esencial en estos casos.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

¿Cómo detectar en mi hijo un TDAH? ¿Cuándo tratarlo?

tdah

Ya os había hablado del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), y hoy intentaré ayudar a que podáis entender cómo detectar su posible existencia en la población, sobre todo en caso de vuestros hijos o conocidos (recordemos que se trata de una patología que también afecta a adultos).

Lo primero que hay que dejar claro es que los niños son inquietos, y que la inquietud no es sinónimo de TDAH. Lo normal es que les cueste comportarse como adultos, básicamente porque no lo son, y su forma de funcionar debe ser analizada de manera singular.

La voz de alarma a veces nace en el colegio, donde al niño le cuesta permanecer sentado en su silla durante las clases, corre y salta en situaciones inapropiadas, precipita respuestas de forma impulsiva, le cuesta guardar su turno o interrumpe constantemente actividades de otros. Esto hace que a menudo las relaciones interpersonales se vean afectadas durante el desarrollo del niño, y que le cueste hacer amigos, o mantenerlos.

Además, signos de inatención como caer en habituales errores por descuido, dificultad para mantener la atención en una tarea y no finalizarlas (no porque no quiera, sino porque le cuesta más de lo normal), distraerse ante el menor estímulo o una deficiente capacidad de organización deben poner en alerta a padres y cuidadores.

El paso a dar es contactar con un especialista, para que valore si el paciente sufre algún trastorno o no. En caso de que sea así, el tratamiento incluiría un abordaje a menudo en dos direcciones: cambiar algunos aspectos del funcionamiento diario que podrían ayudar a compensar las deficiencias del paciente, y, en caso preciso, pautar un tratamiento farmacológico.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.