¿Abusamos de los ansiolíticos? ¿Pueden generar dependencia?

Ansioliticos

Existen muchas voces autorizadas que alertan del aumento del consumo de psicofármacos en la actualidad. Se entiende que, de alguna forma, se está buscando ayuda en las medicinas para los problemas de la vida diaria. Aunque es un argumento que posee cierta razón, conviene matizar siempre las cosas y no darlo como categórico y válido para todos los pacientes.

En la actualidad, como os hablamos en el nacimiento del blog, hay mucha gente que acude a consultas especializadas porque su situación personal es muy delicada (problemas económicos, laborales, familiares). Obviamente, la solución definitiva a esos problemas nunca va a estar en una pastilla, pero es labor del psiquiatra (y de cualquier otro profesional de la salud) procurar alivio y mejorar la calidad de vida del paciente cuando el objetivo de la curación completa no es realista.

Así, se utilizan mucho los ansiolíticos, prinpicalmente un grupo de ellos llamados benzodiacepinas. Algunos de los más conocidos pueden ser Alprazolam (Trakimazin), Lorazepam (Orfidal), Diazepam (Valium) o Clorazepato Dipotásico (Tranxilium).

Pues bien: ¿los ansiolíticos son malos y debemos evitarlos?. En absoluto. Son fármacos muy válidos para muchos momentos, pero deben ser administrados con conocimiento. La efectividad de los ansiolíticos a corto plazo mejora a la de otros grupos de fármacos que necesitan mayor tiempo de espera para ser de ayuda para el paciente. Es por eso que pueden resultar muy útiles en el inicio de un proceso.

El problema viene en demorar el momento de la retirada. Al pautar una benzodiacepina debemos tener en mente ir reduciendo dosis tras las 3-4 primeras semanas de tratamiento, y, en caso de que el paciente necesite tomar medicinas durante más tiempo, seguramente otras opciones serían más indicadas para medio y largo plazo. Dar una medicina a un paciente que funciona de inmediado es muy agradecido para él y para el médico, pero no podemos cometer el error de tender a cronificarla en el tiempo.

Así, valorar que un paciente que acaba de ser despedido del trabajo, o que acumula unas deudas ahogantes no tiene por qué ir al psiquiatra o tomar ningún tipo de fármaco porque no le va a solucionar la vida es quedarse con una lectura horriblemente simplista. En muchos casos, además, la psicoterapia puede y debe ser tratamiento de apoyo y, a veces, principal (sin que llegue a ser necesario medicarse, o haciéndolo solo durante un breve tiempo).

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

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