Las enfermedades psiquiátricas y sus consecuencias en la salud física

somatizacion

A menudo se presentan cuadros de causa psiquiátrica que, aparentemente, se manifiestan con problemas de salud física. Es difícil entender la una sin la otra, ya que este camino también se recorre en el sentido contrario, por lo que deberíamos entender el concepto de salud como un bienestar físico y mental (además, incluso, de social).

Enfermedades somáticas (físicas) como alteraciones en los niveles de ciertas hormonas, problemas neurológicos, reumatológicos, etc, pueden presentarse con distintos síntomas que inviten a pensar en una causa psiquiátrica del proceso. Los problemas tiroideos, las primeras fases de una demencia, la fibromialgia, o incluso enfermedades como la diabetes o el lupus pueden presentar síntomas como ansiedad o bajo ánimo.

Del mismo modo, si un cuadro psiquiátrico no es convenientemente diagnosticado y atendido, el paciente puede presentar físicos de mayor o menor relevancia. A un grupo de estos síntomas físicos los llamamos somatizaciones, es decir, presencia de síntomas físicos sin un problema identificable tras realizarse los estudios pertinentes. Pero en muchos otros casos los trastornos físicos secundarios a problemática psiquiátrica sí son evidenciables.

A este nivel, por ejemplo, se ha observado en un reciente estudio alemán la relación entre la ansiedad que provoca el miedo a perder el trabajo y el aumento del riesgo de padecer asma. Esto es, aunque no se ha podido demostrar firmemente que la ansiedad derive en asma, sí se ha observado que los individuos que más temían por la pérdida de su empleo presentaban mayor riesgo de patología asmática que los que sentían que su trabajo no corría peligro, tras dos años de seguimiento.

Esto redunda en la idea inicial: tanto el apartado físico como el psiquiátrico deben ser entendidos como un todo, no como entes separados. De no hacerlo, correríamos el riesgo de no tratar convenientemente al paciente.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

¿Abusamos de los ansiolíticos? ¿Pueden generar dependencia?

Ansioliticos

Existen muchas voces autorizadas que alertan del aumento del consumo de psicofármacos en la actualidad. Se entiende que, de alguna forma, se está buscando ayuda en las medicinas para los problemas de la vida diaria. Aunque es un argumento que posee cierta razón, conviene matizar siempre las cosas y no darlo como categórico y válido para todos los pacientes.

En la actualidad, como os hablamos en el nacimiento del blog, hay mucha gente que acude a consultas especializadas porque su situación personal es muy delicada (problemas económicos, laborales, familiares). Obviamente, la solución definitiva a esos problemas nunca va a estar en una pastilla, pero es labor del psiquiatra (y de cualquier otro profesional de la salud) procurar alivio y mejorar la calidad de vida del paciente cuando el objetivo de la curación completa no es realista.

Así, se utilizan mucho los ansiolíticos, prinpicalmente un grupo de ellos llamados benzodiacepinas. Algunos de los más conocidos pueden ser Alprazolam (Trakimazin), Lorazepam (Orfidal), Diazepam (Valium) o Clorazepato Dipotásico (Tranxilium).

Pues bien: ¿los ansiolíticos son malos y debemos evitarlos?. En absoluto. Son fármacos muy válidos para muchos momentos, pero deben ser administrados con conocimiento. La efectividad de los ansiolíticos a corto plazo mejora a la de otros grupos de fármacos que necesitan mayor tiempo de espera para ser de ayuda para el paciente. Es por eso que pueden resultar muy útiles en el inicio de un proceso.

El problema viene en demorar el momento de la retirada. Al pautar una benzodiacepina debemos tener en mente ir reduciendo dosis tras las 3-4 primeras semanas de tratamiento, y, en caso de que el paciente necesite tomar medicinas durante más tiempo, seguramente otras opciones serían más indicadas para medio y largo plazo. Dar una medicina a un paciente que funciona de inmediado es muy agradecido para él y para el médico, pero no podemos cometer el error de tender a cronificarla en el tiempo.

Así, valorar que un paciente que acaba de ser despedido del trabajo, o que acumula unas deudas ahogantes no tiene por qué ir al psiquiatra o tomar ningún tipo de fármaco porque no le va a solucionar la vida es quedarse con una lectura horriblemente simplista. En muchos casos, además, la psicoterapia puede y debe ser tratamiento de apoyo y, a veces, principal (sin que llegue a ser necesario medicarse, o haciéndolo solo durante un breve tiempo).

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

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