Muerte inesperada de un ser querido y trastornos psiquiátricos a lo largo de la vida

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Es lógico pensar que todo proceso de muerte de un ser querido trae un sentimiento de tristeza. Sobre el duelo ya he hablado previamente en el blog, pero es cierto que en ocasiones una muerte inesperada de una persona cercana puede traer consecuencias patológicas a lo largo de la vida.

Aunque una muerte nunca es una noticia feliz, en la actualidad muchos de los fallecimientos de seres queridos son esperables. Vemos un deterioro previo y la muerte llega cuando parte del luto, incluso de manera no consciente, ha empezado a ser realizado. Por contra, una muerte inesperada y repentina de un ser querido aumenta el riesgo de padecimiento de cuadros de depresión, ansiedad, fobias, trastorno de estrés postraumático u otras patologías.

En este sentido, un estudio neoyorquino ha mostrado que, en una población de cerca de 30000 personas, aquellas que sufrieron la muerte inesperada de un ser querido son mucho más propensas a sufrir los procesos enunciados arriba. Además, el tipo de patología se correspondería con la edad a la que se produce la pérdida. Así, durante la juventud serían más habituales las depresiones, fobias o trastorno de estrés postraumático, mientras que en edades cercanas a la ancianidad, el abuso de alcohol o los episodios maníacos serían las patologías a tener más en cuenta.

Esto no se contradice con la idea de que a todo proceso de pérdida debemos darle un tiempo de duelo, pero sí incide en el hecho de que, cuando esa pérdida ha sido brusca e inesperada, las posibles consecuencias psiquiátricas son más frecuentes. Ante la duda, como siempre, debemos ponernos en contacto con el especialista de la forma más precoz posible.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.

La higiene del sueño

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Hace unas semanas os hablaba de que es importante dormir bien (es casi excepcional que cualquier tipo de patología psiquiátrica no curse con problemas de sueño), y que el insomnio u otras patologías del sueño eran muy habituales dentro de la población. Introducíamos entonces el concepto de higiene del sueño.

La higiene del sueño, para entendernos, es algo así como volver a aprender a dormir. A menudo, sobre todo en la vida adulta, violamos los parámetros que, sin embargo, solemos transmitir adecuadamente a nuestros hijos. Además de la posibilidad de un tratamiento farmacológico, es importante ir reeducando el dormir, e incidir durante las consultas en las pautas a seguir para obtener un buen descanso y, de la mano, una mejoría de nuestra salud física y mental.

En la actualidad, por ejemplo, es habitual disponer de televisor, ordenador portátil, tablet o telefonía móvil en el momento de irnos a la cama. Esto, sin embargo, no es recomendable, pues nos privan del proceso de relajación habitualmente necesario para empezar a coger el sueño. Es preferible que ese tipo de actividades se realicen en otros lugares de la casa, teniendo el dormitorio como lugar en el que uno se va a dormir directamente.

Las pautas del sueño deben mantenerse, sobre todo al principio de un tratamiento, de forma tajante. Durante las primeras noches es posible que se le pida algún sacrificio al paciente, que habitualmente se ha ido acostumbrando, por ejemplo, a quedarse dormido a altas horas de la madrugada y a continuar durmiendo durante la mañana. Es de vital importancia reeducar esa práctica, que puede tener consecuencias graves, como un incremento de la ansiedad, o derivar en sintomatología depresiva.

Dr. Alberto Ramos Caneda
Especialista en Psiquiatría
CliniqSantiago
981 56 49 40
alberto.ramos.psiquiatra@gmail.com

*Si en algún momento consideráis oportuno hablar de algún tema en concreto, podéis hacer vuestra pregunta/sugerencia en los comentarios.